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  • Viernes, 22 de Octubre de 2021

almanaque en mano

La gobernadora Lucía Corpacci se reunirá hoy en la Casa Rosada con el presidente Mauricio Macri. La agenda no trascendió, pero no es desatinado inferir que la fecha de las elecciones provinciales y la situación económica serán los temas centrales. Corpacci se ha movido con astucia. Para ella, marzo es el mes más conveniente. Restaría tiempo a la oposición local, referenciada con Macri, para conformar una oferta electoral lo suficientemente atractiva como para competir con el aparato provincial y, por añadidura, le quitaría la tracción de la lista de diputados nacionales. Octubre, por consiguiente, proporcionaría la todavía endeble alianza macrista, además de la lista de diputados nacionales, el tiempo necesario para neutralizar confrontaciones internas, lograr respaldos nacionales más firmes y hacer madurar algunos escandaletes que afecten la imagen gubernamental y puedan contaminar con diferencias políticas las diplomáticas relaciones institucionales entre la Rosada y el oficialismo provinciano. A esto se agrega que, mientras que marzo el FCS-Cambiemos competiría con un respaldo nacional en el mejor de los casos reticente, en octubre irían prendidos a un Gobierno nacional de signo contrario al de la provincia. 

El planteo, muy esquemático, explica por qué la Gobernadora salió a agitar la alternativa de marzo y la mantiene viva a pesar de las exigencias opositoras para que termine con la incertidumbre: la decisión no surgirá de presiones locales, sino de lo que ella pacte con el Presidente. Es lo más lógico. Los rezongos radicales, se ha dicho ya, son los del tahúr cuando le cambian el naipe. Mientras estuvieron en el poder, no se privaron de utilizar ninguna de las ventajas que el ordenamiento legal ponía a su disposición, así que poca autoridad les ha quedado para exigir "fair play”. La prerrogativa del desdoblamiento electoral, aparte, se mantiene para el Gobierno por imperio de la Constitución que se niegan a reformar desde hace dos años. Las apelaciones al puritanismo electoral resultan entonces menos pertinentes que lo obvio: la administración Corpacci no tiene por qué declinar gratuitamente el escenario que le sería más propicio. 

El encuentro de la gobernadora con Macri, que sería a solas, se inscribe además en un clima signado por las negociaciones por el Presupuesto nacional en el Congreso. Los gobernadores han instruido a sus alfiles para que presionen por mayores recursos para las administraciones provinciales. Están en juego alrededor de $11 mil millones en Aportes del Tesoro Nacional y obras específicas. Exigua de padrones y de legisladores nacionales, Catamarca tiene en el desdoblamiento electoral su carta más valiosa de negociación. 

La Nación quiere comicios unificados en octubre, pero tal alternativa supone una mengua política para el oficialismo provincial; ergo, serían pertinentes, justas, compensaciones de algún tipo por esas menguas, más consistentes que el mero cumplimiento de la etiqueta protocolar en cada visita de funcionarios nacionales. Las tratativas se hacen ya no solo porque el Presupuesto esté debatiéndose: como el sistema provincial incorporó las PASO, al Gobierno no le queda demasiado margen para convocar a marzo; a lo sumo debería hacerlo a fines de este mes. De manera que, cualquiera sea el resultado del diálogo entre Lucía Corpacci y Macri, queda poco tiempo para que las ansiedades de la UCR se aplaquen. El tiempo de la certidumbre se acerca y no harán falta declaraciones: antes de diciembre se sabrá cuándo elegirán diputados, senadores y concejales los catamarqueños.

Cara y Cruz

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